Dos noticias seguidas relacionadas con censura. Esto con Franco no pasaba. Y es que el caso LittleBigPlanet sigue coleando.
En Eurogamer han recogido diversas opiniones recabadas por la BBC sobre la polémica suscitada. Por un lado, Toumani Diabaté, autor musulmán de la canción ‘Tapha Niang’, ha declarado que «es bastante normal tocar música y estar inspirado por las palabras del profeta Mahoma. Es mi manera de atraer e inspirar a la gente hacia el Islam».
Por otro lado, Ibrahim Mogra, representante del consejo musulmán en el Reino Unido e Imán de Leicester, asegura que «los musulmanes creen que el Corán es la palabra real de Dios. Si fuera utilizado para fines comerciales, causaría malestar, ofensa y daño a muchos, muchos musulmanes».
En cambio, Yasmin Alibhai-Brown, miembro de Musulmanes Británicos para la Democracia Secular, reconoce que hoy en día «todo el mundo se ofende con todo», haciendo crítica a la susceptibilidad reinante en este tipo de cuestiones.
Por su parte, M. Zuhdi Jasser, presidente del foro islámico americano para la democracia (AIFD, en sus siglas en inglés), ha contado a Edge que «los musulmanes no pueden beneficiarse de la libertad de expresión y de religión, y luego darse la vuelta y pedir que cuando ofendan su sensibilidad, restrinjan la libertad de los demás». Jasser añadió lo que toda persona con sentido común ya sabe: «El libre mercado permite expresiones de desaprobación simplemente no adquiriendo un juego que puede ser ofensivo».
Además, como bien recuerdan varios medios, hace algo más de un año el Obispo de Manchester exigió la retirada del mercado de Resistance: Fall Of Man, por incluir la catedral de su ciudad en el juego. En esa ocasión Sony no se bajó los pantalones.

La Asociación de Jirafas Articuladas (AJÁ) considera esta imagen ofensiva.