Bubble Ghost Remake

26 de marzo de 2025
PC, PlayStation, Switch
Nakama Game Studio / Selecta Play

Hace menos de un mes que conozco Bubble Ghost; no Bubble Ghost Remake, sino el original, o una versión del original, como poco. Lo conté en un Reload reciente. Buscando reconciliarme con Game Boy, peiné internet en busca de clásicos básicos y hidden gems para la seminal portátil nintendera; uno de los que me llamaron la atención fue, precisamente, Bubble Ghost. En pocos minutos entendí que estaba ante un juego especial. Muy pocos días después, recibí un email en el que se me invitaba a una presentación en las oficinas de Nintendo Ibérica, y lo que se presentaba era nada más y nada menos que Bubble Ghost Remake. La casualidad me pareció irresistible. No solo es que existiera un remake de este juego único que acababa de conocer, sino que estaba a punto de lanzarse, a finales de marzo; y para colmo, el desarrollo corría a cargo de un estudio español, madrileño, que contaba con el beneplácito y la aprobación de Christophe Andréani, el creador del original de 1987.

Con esta información sobre la mesa, mi interés por Bubble Ghost Remake creció en tiempo récord. Me alegro de que esta serie de casualidades me acabara llevando hasta él, porque ha resultado ser una muy agradable sorpresa: una reimaginación del original de los 80, un remake estricto y un nuevo juego, todo al mismo tiempo, que no se conforma con darle una capa de pintura a un juego clásico sino que lo reformula para llevarlo a sitios que al original le estaban vedados.

En lo básico, Bubble Ghost Remake es igual que el original. Controlamos a un fantasma que debe conseguir que una delicadísima burbuja llegue sana y salva hasta el final de cada nivel; para ello, nuestro avatar no cuenta con más herramientas que su soplido, que le permite mover la burbuja en ocho direcciones. Estos soplidos son relativamente imprecisos, por supuesto, y tienen que tener en cuenta no solo el recorrido de cada nivel (por el que nuestro fantasma puede moverse libremente, atravesando a placer cualquier objeto sólido) sino también los peligros con los que te cruzas: velas, ratones, bichos y todo tipo de obstáculos que tienes que aprender a sortear mientras lidias con the pains of being un pobre ectoplasma que solo puede relacionarse a soplidos con una burbuja que estalla al más mínimo contacto con cualquier cosa. Es una idea que, por desgracia, difícilmente pasaría hoy el infame test de la inversión privada, por muy buena que fuera la vertical slice con la que se vendiera; y aun así es, pun intended solo a medias, un soplo de aire fresco que recuerda a propuestas recientes como las de UFO 50, donde de hecho hay algún juego que recuerda a Bubble Ghost. Es un juego que palpita con la energía de una época en la que no había una forma correcta de diseñar; en 2025, a veces resulta demasiado pesada la losa de saber con tanta precisión cómo tienen que ser los juegos, y sobre todo cómo no tienen que ser. Bubble Ghost Remake parte con ventaja, por supuesto —es, al fin y al cabo, un remake de un juego de esa época—; por eso es más interesante la manera en que aborda su propósito de recrear el original.

Teniendo reciente el de Game Boy, lo primero que llama la atención es que Bubble Ghost Remake es otro juego: en vez de los niveles monopantalla de aquel, en los que de un vistazo tienes una panorámica de todo el desafío que tienes por delante, el modo historia de esta nueva versión propone una nueva aventura con niveles más largos, en los que la exploración y los secretos tienen una importante presencia, donde al reto principal de llevar la burbuja sana y salva hasta el final se suman otros desafíos de velocidad que te animan a atravesar unos aros que desaparecen después de un tiempo. Hay niveles secretos, mucho más difíciles que los principales, y hay combates contra jefes diseñados alrededor de tu habilidad para controlar la posición de la burbuja mientras buscas la forma de acabar con ellos. Es un juego diferente no solo por sus gráficos, obviamente más definidos y lujosos que los que se podían permitir los sistemas de mediados de los ochenta, sino también por cómo incorpora en su diseño los avances en el control que han vivido los videojuegos en todos estos años: los objetivos y cuantificables (la rotación alrededor de la burbuja se controla con los bumpers, y hay un botón dedicado para voltearte 180 grados, lo que añade un plus de complejidad pero también de maniobrabilidad al manejo del fantasma) pero también los subjetivos, ese conocimiento estandarizado que hemos ido adquiriendo con el paso de los años, a base de familiarizarnos con mandos cada vez más completos y formas de jugar más avanzadas.

Además de esta campaña, Bubble Ghost Remake incluye también (extraña pero quizá comprensiblemente «oculto» en la sección de extras, junto con los speedruns) el juego original, con sus niveles más sencillos y una estructura distinta, pensado para ser jugado de principio a fin en el menor tiempo posible. Es, como decía, un juego diferente, casi una precuela o un prototipo de lo que acaba haciendo el remake. Es un juego más estático, donde las fronteras estrictas de cada recorrido y los límites de tiempo marcan un ritmo muy diferente; cuando mueres empiezas de nuevo desde el principio, pero sabiendo mejor cómo son y cómo tienes que enfrentarte a los niveles que tienes por delante: cuándo ir por aquí y cuándo por allá, cómo recortar unos segundos en tal nivel y otros cuantos en otro… La aparente sencillez que salta a la vista al principio se va matizando a medida que repites los niveles y encuentras distintas maneras de atajar o mejores recorridos para llegar hasta el final. Es otro juego; es el que yo mismo conocí un poco de chiripa hace menos de un mes, y que ya en Game Boy, con un aspecto muy distinto, me cautivó gracias a su propuesta sencilla pero llena de detalles y momentos sorprendentes. Aunque la filosofía de diseño de los nuevos niveles es muy distinta, creo que hay también algo del espíritu del original en ellos, tanto en los puzzles que a menudo hay que descifrar para avanzar como en los coleccionables o incluso en los logros.

Hace menos de un mes que conozco Bubble Ghost, así que no tengo especial conexión con el juego ni sé mucho sobre su historia. Fue una sorpresa enterarme de que existía este Bubble Ghost Remake, pero más sorprendente ha sido descubrir en él un ejemplo inesperadamente interesante de cómo recuperar un juego antiguo, a priori «superado», al mismo tiempo recreando y actualizando el material original. El resultado recuerda, felizmente, más a lo que hizo Shadow of the Ninja Reborn (o incluso Resident Evil 4, distancias aparte) que a otros remakes más directos y conservadores, quizá la mayoría, de juegos a veces también menos únicos o extravagantes.

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  1. Seyker

    Directísimo a la lista de deseados, a ver si consigo cierto empleo ya y puedo gastar en cosas bonicas como esta

  2. V de Vastardo

    Que cosa más puto fea. Da igual lo buena que sea la jugabilidad, el aspecto visual quita las ganas.